Javier Gómez Graterol: Esclavos de la vergüenza
Una de las cosas que más suele pasar en asesoría ( acompañamiento ) espiritual es el que la persona que está siendo asesorada se abre “de a poco” a su asesor, en la medida en que va tomando confianza y se da cuenta de ( incluso empieza a internalizar ) que no será juzgada, se le toma en serio y aún mejor: empieza a percibir la sensación de libertad que le deja soltar cargas emocionales. Vea esto: muchos comediantes “dicen la verdad”, cuando empiezan a hablar sobre la forma en la que nos comportamos, en sus monólogos, y la mayoría de su público ríe cuando se da cuenta de que lo que el comediante dice respecto a los hechos que cuenta también le han pasado a él, y de que no es tan diferente al resto. Suele pasar, tenemos esa rara costumbre de pensar que somos únicos, y en el caso del pecado o penas sufridas, que cuando lo cometemos somos los primeros y tal vez los últimos. Estimado amigo lector: cuando le dé pena contar algo a su asesor, sea al...