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Mostrando las entradas etiquetadas como tristeza

Javier Gómez Graterol: Público ríe… payaso llora

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     En estos momentos estoy viviendo algunas cosas en el plano personal que me hacen recordar esa frase “el público ríe, mientras el payaso llora”, o “el espectáculo tiene que continuar”, que hablan de la necesidad de que lo personal no interfiera con la responsabilidad que se tiene.    Es cierto: cuando uno va a un concierto, por decir un ejemplo, no le interesa saber si el cantante tiene algún problema personal, le interesa que cante y nos entretenga. Cuando se va con alguien por algo, voy pensando que mi problema es el más importante porque es mi problema y esa persona que está para ayudarme tiene que hacerlo.    Ayudar a otros, a pesar de todo lo que estoy pasando es en parte es satisfactorio, me ayuda a distraerme, pues es salir de mí mismo y darme, lo cual ayuda a que pueda centrarme más en la misión evangelizadora. Aún así, esta semana he estado manejando tres asuntos que me generan ansiedad.    Pido por favor su ayuda en la oración. ...

Javier Gómez Graterol: ¿Tristeza? Escucha el anuncio

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  Mucha gente, en especial en esta época navideña, manifiesta hacer grandes esfuerzos para no dejarse arrastrar por la tristeza ante la situación actual, y la lejanía física de sus familiares más cercanos. Sí, es cierto, el panorama actual ofrece oscuridades, eso es innegable. Uno de los recursos más accesibles, infalibles y de bajísimo costo, que tenemos actualmente para combatir la tristeza que pueda llegar a tenerse es asistir a misa por estas fechas: además de las bendiciones que le son propias, las lecturas de este tiempo de Adviento tienen varios mensajes que, si los escuchásemos con atención, y además de eso, hiciésemos el mínimo esfuerzo por internalizarlos, estaríamos rebosantes de felicidad. Los mensajes se centran en anunciar la llegada del Mesías que viene, nos invitan a la alegría, esperanza, renovación, y no solo eso: nos dan claves importantes para ponerlos en práctica. Una de ellas es la acogida con fe. Dice un viejo adagio popular: ríe y el mundo reirá conti...