Javier Gómez Graterol: Tornando la desgracia en gracia
“Dios nos ha puesto a todos en el mundo para aportar alguna contribución… Y suceda ahora lo que suceda, creo que Charlie ha hecho la suya” fueron las palabras que pronunció John Holter hablando de su hijo luego de abrazarlo, cuando este recibió, y sobrevivió, a la operación que le hicieron por un caso complejo de hidrocefalia. Lo más significativo de esta operación es que fue para implantarle una válula que John, movido por la adversidad, inventó para salvarle la vida. Esta válvula no solo salvó a su hijo, sino que también lo hizo y sigue haciendo con otros con el mismo padecimiento. John no era médico, y en 1955 , su hijo fue diagnosticado con un caso muy severo de hidrocefalia, en el cual los comunes procedimientos de la medicina de esa época no servían para tratarle. Así que él, sin ser médico, logró, con la tecnología de ese tiempo, diseñar una válvula que se adaptaba al caso de su hijo, quien, además de su condición, ...