Javier Gómez Graterol: Cuando el fatalismo le pega a los tuyos
Es triste para los venezolanos saber que hay familiares cercanos que están optando por irse del país, a lo desconocido, a una historia que puede terminar bien o mal, eso es comprensible. Porque de fondo, está el consuelo de que tal vez logren un mejor nivel de vida. Mi hermana, por ejemplo, vive en Noruega y ahora está feliz. Pero es aún más triste es cuando, entre los familiares que quedan, el fatalismo empieza a anidarse, y ves la desesperanza los comienza a doblegar. Esta semana en una de mis charlas virtuales con una de mis primas que vive en otro Estado, recibí la noticia de parte de ella misma que había dejado los estudios. Lo primero que pensé fue que había sido por la situación económica. Este nuevo lapso escolar ha comenzado, en todos los niveles, con una altísima, casi escalofriante, tasa de deserción, pero lamentablemente no era por eso... me dijo: “he decidido dejar los estudios, porque eso aquí ya no vale nada”. Tal noticia fue para mí un gancho al hígado, realm...