Javier Gómez Graterol: Dios en la humildad
Siempre he dicho que, cuando uno se va de misión, es más lo que uno recibe que lo que da. Ir de misión es encontrar personas que han preparado todo para que, desde sus circunstancias, las cuales pueden ser las más pobres, uno reciba lo mejor que ellos tienen, en una expresión de amor hecha hospitalidad con la cual buscan que uno pase la menor incomodidad posible, a pesar del hecho de que la intención de la misión es hacerse uno más con ellos, y conocer a fondo sus realidades. También en el ejercicio mismo ministerial puede uno conseguir grandes muestras de agradecimiento, detalles, y cariño, de mucha gente que quiere expresar desde la humildad de vida en la que están su aprecio su retribución a lo poco que uno humanamente les da a ellos. Tengo mi altar personal en mi cuarto, y en él ( y en mi cartera ), aparte de lo esencial para mi oración, tengo una pequeña recopilación de estampas de personas que me las han dado con mucho cariño, de...