Javier Gómez Graterol: ¡Ya soy diácono!
Por gracia de Dios, el 24 de junio, solemnidad de San Juan Bautista, recibí el ministerio del diaconado en la Iglesia Católica. Diaconado viene del griego diákonos ( sirvient e): soy un ministro consagrado que ha recibido el primer grado del llamado orden saerdotal, y al que se le ha confiado de manera especial las obras de caridad. Los términos «diácono» y «diaconía» se usan constantemente en el Nuevo Testamento Testamento en el sentido general de «servidor» y de «servicio». El diaconado, dentro del orden sacerdotal, es «una nueva consagración a Dios», mediante la cual quienes reciben este ministerio han sido «consagrados por la unción del Espíritu Santo y enviados por Cristo», al servicio del Pueblo de Dios, «para edificación del cuerpo de Cristo» ( Ef 4,12 ). Vivir el diaconado es hacer vida las palabras Jesús respecto a su misión: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos ( Mc 10, 45; Mt 20, 28 )», y la vir...