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Javier Gómez Graterol: El valor de escuchar

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     Una de las cosas que vivo muy frecuentemente cuando ejerzo el acompañamiento espiritual, es que muchas personas, más que buscar alguna clase de orientación, asesoría, etc., por dudas de fe, buscan simplemente ser escuchadas.    Y en ese devenir, muchas veces, cuando nos toca, como religiosos, acompañar, nos toca hacer vida esa vieja frase de “el payaso que llora mientras que el público ríe” porque también somos humanos, tenemos problemas, y a pesar de tenerlos, nos toca escuchar los de otros. Esto no lo digo como queja, porque, para serles franco, la gran mayoría de las veces esto me ha resultado bendición.    Sí, escuchar a otros y consolarlos, mientras uno se siente desconsolado, ha sido, para mí, una forma en la que Dios me ha dicho más de una vez: ¿Te fijas? Tú quejándote por nimiedades y mira cómo esta persona está cargando con pesos más grandes y afrontando situaciones más graves que tú.    De ahí que el dicho, una pena compartida ...

Javier Gómez Graterol: El lado duro de ser confidente...

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     Años atrás, cuando estaba en el liceo, escuché a uno de mis compañeros decir la expresión “eso es más peligroso que un tiroteo en un ascensor”, recuerdo que me reí bastante. En estos momentos, siendo religioso, y por lo tanto confidente, a veces me siento así, en medio de un tiroteo, cuando me toca escuchar y callar, especialmente cuando se trata de relaciones de pareja, amigos y conocidos.    Me ha tocado, por poner un ejemplo, escuchar matrimonios de amigos de hace décadas que me invitan, uno de ellos me llama aparte y me cuenta algo, luego, su cónyuge hace lo mismo por el otro lado y, me cuenta la suya. Escuchándoles, la mayoría de las veces, me doy cuenta de que tienen conflictos de comunicación, que en su mayoría se arreglarían simplemente con: mejor comunicación y acuerdos, pero que ambos tienen temor, orgullo, o algún problema de personalidad que les impide llegar a mejores términos.    Ser confidente implica: estar parado en medio de dos b...

Javier Gómez Graterol: Escucharnos...

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     Recuerdo que, hace ya décadas, cuando estaba en la primaria, nos tocó hacer en varios grados exposiciones, estudios, y todo lo que se le ocurriese a la maestra de turno, sobre las “normas del buen oyente y del buen hablante”. Se podría decir que “nos las metieron hasta en la sopa”. Con ello se buscaba que fuésemos personas que al menos tuviésemos las nociones más básicas para una comunicación efectiva.    En la actualidad no sé si esto se sigue viendo en la formación de primaria, me da la impresión de que no, en especial por las parejas que me ha tocado atender, que, cuando uno los escucha, percibe que se están ahogando en un vaso de agua, como solían decir las abuelas, simplemente por no escucharse. Recuerdo que, cuando estaba hablando por videollamadas con una pareja veinteañera, empezaron a hablar los dos al mismo tiempo. Les interrumpí, diciéndoles “señores, por favor, normas del buen oyente y del buen hablante”, ambos se quedaron callados, pero con car...

Javier Gómez Graterol: Escuchar, una forma de amar

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     Escuchar es tan importante, que el primer mandamiento que Dios hizo a su pueblo, Israel, es “Escucha” ( Dt 6, 4-9 ). Se dice que se nos ha dado una sola boca y un par de oídos, así que deberíamos escuchar más y hablar menos, aún así, nos cuesta mucho hacerlo.    Últimamente me han estado llegando muchas peticiones de ayuda y oración relacionadas a personas, en su mayoría de la tercera edad, que se sienten solas, que necesitan ser escuchadas. Todo eso me ha hecho recordar que, en mis años universitarios, una vecina de pasillo fue trasladada al ancianato San José de la Montaña, en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, y fue la primera vez de mi vida que viví la experiencia de visitar un asilo.    Lo primero que me llamó la atención es ver a esta cantidad de ancianitos deseando ser escuchados, apenas me senté en una mesa, se acercaron varios, todos con historias para contar. Luego, empecé a hacerme visitante asiduo del establecimiento, hasta incluso m...