Javier Gómez Graterol: Iglesia, Estado, y roces por la fe
En España, el Obispado de Cádiz y Ceuta ha impedido a Alex Salinas, un transexual de 21 años, ser el padrino de bautizo de su sobrino en una parroquia de San Fernando. Todo esto ha generado, como era de esperarse, gran revuelo en la prensa. De fondo aparecen muchas cosas: En primera línea, la fricción entre lo que es la libertad de culto, y el manejo que se hace ahora de las leyes sobre “discriminación” y “delitos de odio”, respecto a un caso como este, el cual es usualmente ventilado como si de un concurso de popularidad y votación se tratase. Enfrenta ahora la Iglesia una lucha por la fidelidad a su doctrina contra las presiones sociales y estatales. De segundo plano, el choque entre la Doctrina de la Iglesia, defensora y guardiana de la fe, contra quienes dicen ser cristianos pero quieren serlo a su manera: Alex afirma “yo soy muy creyente”, pero quiere formar parte de una Iglesia que tiene como base afirmaciones bíblicas como “No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!...