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Mostrando las entradas etiquetadas como amor

Javier Gómez Graterol: Cada sí a Dios cambia la historia

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     Durante estas semanas, en la liturgia navideña, se nos ha venido repasando el cómo fue La Anunciación, ese momento que cambió la historia de la humanidad, porque se cumplía el plan de Dios en una mujer que voluntariamente aceptaba formar parte de él, y porque ese sí ha tenido tal trascendencia que ha dividido la historia en Antes de Cristo, y Después de Cristo.    Es que cada sí que damos a Dios, cada renuncia a nosotros mismos, aunque nos duela, no solo nos beneficia a nosotros, beneficia a la humanidad entera ¿Cómo? Pues porque Dios convierte cada acción inspirada por Él en “fermento en medio de la masa”, “sal de la tierra” y “luz del mundo” ( Mt 13,33; Lc 13,20-21 ).    Dios suma, nunca resta, cada una de nuestras acciones, aunque insignificantes a ojos humanos, si son hechas por su inspiración, por amor a Él, se convierten en parte de la construcción del Reino en la tierra.    El sí de María fue el sí de una mujer pobre, humilde, ins...

Javier Gómez Graterol: Solo llamé para decir que te amo

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     El amor renueva la vida, la revitaliza y hace que veamos todo desde una nueva perspectiva. No es lo mismo escuchar una canción cuando no se ha vivido o no se está sintiendo la emoción/sentimiento descrita en la misma, que cuando vivimos lo que plantea, y nos identificamos con ella. En esos momentos parece que su sentimiento cala en lo más hondo, y la redescubrimos hasta como escrita para nosotros.    La labor de los poetas es dar forma, con las palabras, a los sentimientos inefables, la de los músicos es la de hacer que las musas de la vida cobren vida a través de la música. La del arte en general: la búsqueda y expresión de la belleza. Es por ello que el mejor criterio para saber cuando algo es arte de verdad es cuando es bello y deleita los sentidos. Aunque llamen “arte” a la irreverencia, a lo provocador y al mal gusto, nunca lo será, de hecho se nota en que esto último crea una reacción inmedia...

Javier Gómez Graterol: Amar como me amó Quimbo

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  Este mes se cumple un aniversario más de la muerte de Quimbo ( https://goo.gl/AOR0lw ) , el perro Rottweiler de nuestra comunidad en Caracas. Cuando lo conocí era ya un sesentón fornido ( considerando que un año del humano son siete del perro ) que llamaba mucho la atención por ser tan imponente, su inteligencia y su cambio de personalidad, en cuanto a que en la calle no se metía con nadie, pero en casa era todo territorial y huraño con los desconocidos. C omo yo era quien lo sacaba a pasear, establecimos un vínculo especial. Y o me convertí en uno de sus favoritos a quien esperaba con gran alegría. Una de las anécdotas que más recuerdo es que un día se me olvidó ponerle agua, así que desde las seis de la tarde a las seis de la mañana, cuando fui a saludarlo y me percaté de mi olvido, el perro me recibió con gran alegría, a pesar de su notoria sed. Le puse agua, y él prefirió seguir saludándome a beberla, cuando yo en s u lugar mínimo m e habría dado un mordisco, pero él ...

Javier Gómez Graterol: El subestimado poder de la bendición

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  Suelo saludar en persona, o cerrar mis correspondencias con un “Dios te ( le, les ) bendiga, una amiga me dijo una vez: “Saludos y gracias por las bendiciones ( que muchos las reciben como parte del saludo, pero a otros les caen como pequeñas gotas de agua en el desierto para dar un pequeño aliento; le confieso, yo estoy en el segundo grupo )”. Enseguida pensé: muchas veces subestimamos la bendición. Los medios de comunicación nos acostumbran a maldecir con una facilidad impresionante. Luego de haber leído libros sobre demonología y exorcismo eliminé la palabra maldición y trato en lo posible de bendecir aunque a muchos les suene como muletilla o formalidad. Bendecir es: decir buenas palabras, hablar bien de alguien, exaltarlo, alabarlo; agradecer un bien recibido, manifestar la propia gratitud y reconocimiento por personas, cosas o acontecimientos. Cristianamente: augurar cosas buenas y favorables, saludar, invocar el favor del hombre, y particularmente el de Dios. Más impo...