Javier Gómez Graterol: Cada sí a Dios cambia la historia
Durante estas semanas, en la liturgia navideña, se nos ha venido repasando el cómo fue La Anunciación, ese momento que cambió la historia de la humanidad, porque se cumplía el plan de Dios en una mujer que voluntariamente aceptaba formar parte de él, y porque ese sí ha tenido tal trascendencia que ha dividido la historia en Antes de Cristo, y Después de Cristo. Es que cada sí que damos a Dios, cada renuncia a nosotros mismos, aunque nos duela, no solo nos beneficia a nosotros, beneficia a la humanidad entera ¿Cómo? Pues porque Dios convierte cada acción inspirada por Él en “fermento en medio de la masa”, “sal de la tierra” y “luz del mundo” ( Mt 13,33; Lc 13,20-21 ). Dios suma, nunca resta, cada una de nuestras acciones, aunque insignificantes a ojos humanos, si son hechas por su inspiración, por amor a Él, se convierten en parte de la construcción del Reino en la tierra. El sí de María fue el sí de una mujer pobre, humilde, ins...