Javier Gómez Graterol: La mejor fórmula para hacer rendir el tiempo y las finanzas
Uno de los más grandes misterios, sobre cómo obra la Divina Providencia, está en este versículo bíblico: “En vano madrugan a levantarse, el descanso retrasan, los que comen pan de fatigas, cuando Él colma a su amado mientras duerme” (Sal 127 1). Lo más importante es que Jesús complementa ese mensaje cuando dice (en el capítulo 6 de Mateo): “Por eso les digo: No anden preocupados por su vida, qué comerán, ni por su cuerpo, con qué se vestirán. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Y más adelante: Busquen primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se les darán por añadidura. Así que no se preocupen del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal (No pondré los versículos porque recomiendo leer el capítulo entero, igual que el salmo). En una época marcada por la incertidumbre, el estrés que padecen muchos por sus empeños, y la inseguridad personal, habría que preguntarnos en...