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Javier Gómez Graterol: Conciencia adormecida por el pecado

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     El pecado adormece la conciencia, no la mata, no la elimina, no la extirpa del ser. Eso se da porque Dios mismo lo dijo: Escribiré mi ley en sus corazones ( Jeremías 31,33, Hb 10,16 ). Aún así, el pecado puede llegar a adormecer la conciencia de tal modo que incluso podamos llegar a sentirnos orgullosos del pecado que estamos cometiendo. “Al dirigir nuestra mirada ahora al mundo contemporáneo, debemos constatar que en él la conciencia del pecado se ha debilitado notablemente” ( Juan Pablo II ). Podemos creer que estamos bien, sin darnos cuenta de que nuestro pecado actual nos está corroyendo.    El resentimiento, la soberbia, la falta de perdón, heridas internas no sanadas pueden llevar también a vivir alejados de Dios “el drama de la situación contemporánea, que da la impresión de abandonar algunos valores morales fundamentales, depende en gran parte de la pérdida del sentido del pecado” ( Juan Pablo II ).    La ingeniería social actual, impulsad...

Javier Gómez Graterol: Reavivar la conciencia

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  “Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su esperanza” ( Eclesiástico 14,2).     Uno de los efectos más notorios de muchos pecados es el del adormecimiento de la conciencia, al punto de que esto nos hace caer y formar parte en lo que Benedicto XVI (Dios lo tenga en la gloria) llamaba la “dictadura del relativismo”.    Como cristianos estamos llamados a una constante revisión y vigilancia de nuestras propias acciones. Pablo de Tarso decía: “...yo también me esfuerzo por tener constantemente una conciencia limpia ante Dios y ante los hombres” ( Hch 24,15 ). En esta época actual es posible que hasta terminemos sintiéndonos orgullosos de ser unos pecadores y por ello nada hagamos para mejorar.    La Biblia misma advierte las consecuencias de vivir con la conciencia adormecida: “Cobarde es, en efecto, la maldad y ella a sí misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor; pues no es otra cosa el miedo ...