Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como acedia espiritual

Javier Gómez Graterol: Si te cuesta lo espiritual, considera esto

Imagen
       Si bien es cierto que la sociedad actual, con su bombardeo ideológico nos insta a dejar de lado nuestra dimensión espiritual, existe también el hecho de que, entre personas que han vivido experiencias de acercamiento a Dios siguen manifestando estar o sentirse estancados en el crecimiento espiritual o “ascetismo”.      Por eso he de hablar de algo que a pocos se les hace conocido, aunque ya desde la Antigüedad era un tema del que se había hablado con propiedad y, de hecho, asociado con la influencia demoníaca: la llamada “acedia, o pereza espiritual”.        La acedia es un estado de desánimo y apatía que puede afectar la vida espiritual de alguien. Tiene sus raíces en la tradición cristiana y ha sido reconocido en la enseñanza de la Iglesia. A menudo se considera un pecado capital que impide al creyente vivir plenamente su fe y cultivar su relación con Dios. Para Tomás de Aquino: "La acedia es el dolor por el bien espiritual...

Javier Gómez Graterol: Nuestra absurda presunción de “inocencia”

Imagen
  ¿Recuerda usted esa película noventera “Mi pobre angelito” ( Home Alone su título original )? En ella se destaca la escena en la que los hermanos del protagonista le dicen que un anciano del vecindario es malo. El niño se la cree tanto que posteriormente se encuentra con él en un supermercado y, al verle, le entra un ataque de pánico por el cual sale corriendo del establecimiento con un artículo que no ha pagado (robo involuntario), pero al final es este anciano el que le salva la vida. Muchos son así respecto a la lectura de la Biblia y a la Iglesia: viven temiéndole, o eligen no leerla, como si quisiesen mantenerse en una absurda inocencia. Es como si al cometer una infracción, pudiesen alegar que “no sabían que estaban cometiéndola”. Sencillamente ese alegato de “inocencia” no sirve: en las leyes humanas “la ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento”, esto es precepto jurídico internacionalmente aceptado. No leer la Biblia no nos hace “inocentes”: La Ley de Dios está ...