Javier Gómez Graterol: Herramientas Espirituales para alejarse de la pornografía
Una consideración a tener en cuenta previamente es el problema de la Impotencia y la Culpa: El pecado sexual suele aparecer como una vía de escape fácil ante una variedad de problemas como tensión, depresión, soledad, aburrimiento o la sensación de inferioridad. Pensar en actos sexuales se percibe, por un momento, como una forma agradable y cómoda de evadirse de los juicios de la vida. Sin embargo, al igual que con el abuso del alcohol, caer en esta debilidad puede dar lugar a un espiral devastador y descendente. Quien se encuentra en este ciclo se enfrenta a dos sentimientos recurrentes: la impotencia y la culpabilidad. Lógicamente, uno de estos sentimientos debe ser engañoso: si la persona fuera verdaderamente impotente para cambiar su conducta, entonces no sería responsable de ella y no debería sentirse culpable. Por lo tanto, quien incurre en una conducta sexual ilícita es, por elección, capaz de actuar de otro modo y, en consecuencia, es responsable...