Javier Gómez Graterol: Los virtuosos están ocupados
Una de las primeras cosas que concienciamos los religiosos es la indignidad que tenemos ante la benevolencia de Dios. Como misionero, siempre vivo con la sensación de que recibo más de lo que doy, que soy indigno de todo lo que tengo y se me ha dado y le encuentro sentido en carne viva a la frase del salmo 130, 3-4 : "Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto". Ante Dios con mis pecados y defectos, cualquiera cuestionaría ( yo lo hago ) su cordura por haber elegido a alguien como yo y haberme dado tanto. Me medio consuelan las palabras de Pablo: "Pues las locuras de Dios tienen más sabiduría que los hombres" ( 1 Cor 1,25 ). Los religiosos somos constantes víctimas de críticas: cometemos faltas, pecamos. Debido a eso mucha gente nos usa de excusa para no ir a la iglesia porque son más “virtuosos” que nosotros. Aún así, pecadores como somos, a diario hacemos un mínimo e insignificante apor...