Ser siempre la excepción
Entre las más interesantes capacidades del ser humano está la capacidad de mentir, pero no el simple hecho de mentir a los demás, sino el de mentirnos a nosotros mismos. Esto es importante porque en muchos casos es una de las grandes razones que evitan que seamos factores de cambio en nuestra sociedad. Una de las formas más manifiestas de mentirnos es creer que siempre somos la excepción: Cuando alguien se nos atraviesa mientras manejamos, por haberse pasado por alto el semáforo, ese es un animal, pero cuando nosotros nos tomamos esa libertad, es porque tengo una muy justificada razón para hacerlo. Cuando toca apegarse a una regla para bien común, seguir un procedimiento o trámite, me salto la regla porque tengo buena razón para hacerlo. Cuando ensucio la calle, la mísera basura que arrojo se acumula con esa de todos que pensaron exactamente lo mismo. En vez de proponernos hacer algo para el cambio, preferimos quejarnose de la situación y aguantar pasivamente, porque...