Javier Gómez Graterol: Atacar la consecuencia
El Gobierno de Venezuela, de nuevo, en una demostración de su poco talante democrático, ha hecho, mediante el Tribunal Supremo de Justicia, una interpretación de la Ley en la que declara que el derecho a la protesta no es un derecho absoluto, por lo tanto, quien proteste, así sea pacíficamente, se está arriesgando ahora a ser arrestado y sancionado. Lo triste del caso es que, antes de esta medida tan descabellada ya han venido apareciendo denuncias de violaciones de Derechos Humanos a aquellas personas a quienes se les ha privado de la libertad y de algunas que han desaparecido y que todavía no se sabe nada de ellas. En la Rusia comunista el derecho a la protesta sindical fue uno de los primeros en suprimirse, luego, se fueron suprimiendo las demás protestas y luego, de la noche a la mañana apareció el Muro de Berlín. En Cuba se sabe que los balseros arriesgan sus vidas en busca de escapar de un régimen que no permite la protesta. Ni hablar de las violentas represiones que se...