Javier Gómez Graterol: Sobre el rottweiler

 Publicado originalmente el miércoles 25 de junio de 2013 en el periódico El Sol, de Bolivia

Ante la creciente tendencia a prohibir la raza rotweiller, considero que, como alguien que ha tenido estos perros como mascota, debo decir lo siguiente: El origen de esta raza se ubica en el Imperio Romano. La legión romana los adoptó y empleó como perros de trabajo, para reunir el ganado necesario para alimentar al ejército. En Rottweil (origen de su nombre = habitante de Rottweil), Alemania, fueron oficialmente adoptados y reconocidos como raza. Se fundó un club dedicado a su preservación y cría. Desde ese momento, la tarea principal del rottweiler fue: cuidar y conducir ganado mayor, defender a su amo y sus posesiones. Por lo tanto, es mentira que es un perro “de laboratorio” o para la pelea (como sí lo es el Pitbull, perro cuya mordida sobrepasa en fuerza a cualquier otro perro).

Según el American Kennel Club y mi propia experiencia, “el rottweiler es de buen carácter, tranquilo en la disposición básica, muy devoto, obediente, dócil y con ganas de trabajar (...) su comportamiento seguro de sí mismo, firme y sin miedo. Ellos reaccionan a su entorno con una gran lucidez mental. Las perras rotwaillers que he tenido son lo más maternal que he visto en un un comportamiento perruno.

Hay muchas y bellas historias de perros de esta raza que han sido verdaderos heroes, le sugiero buscar en internet y enterarse de ellas: Orión (Vargas, Venezuela), Fiona (España), Jake (EE.UU) y muchos más. En conclusión: No hay mal perro, hay mal dueño, lo dice el Encantador de Mascotas.

Javier Gómez, religioso paulino

  Ig y X = @jegogra


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