Javier Gómez Graterol: Placer instantáneo

Las brujas y la magia negra

        El gran atractivo de la brujería, y de muchas otras religiones, es que nos ofrece darnos lo que queremos, para ya, y sin tener que hacer a cambio ningún cambio personal, mientras que el cristianismo, vivido verdaderamente, exige la renuncia a uno mismo.

El dinero nos da seguridad, Dios nos pide dejarlo todo y abandonarnos en Él. El mundo seduce y alienta a optar por lo placentero. El el cristianismo invita a abrazar la cruz: corto plazo versus largo plazo.

Nuestro paradigma actual nos hace ser cada día más impacientes, lo queremos todo corto, instantáneo, para ya. Nos aburre lo largo, lo que no nos da una recompensa a corto plazo. Las promesas de Dios son para quienes perseveran en Él.

Él exige que seamos perseverantes en el seguimiento que le hacemos. La Biblia nos afirma que Dios nunca se arrepiente de lo que promete, y ofrece el Paraíso, infinitamente superior a cualquier placer que conozcamos, pero preferimos y queremos todo para ya, por eso nos llenan de cosas que no nos ayudan a pensar y estimulan el placer de tener, y no cambiar. Si te cuesta (como a mí) abandonar los placeres, te dejo estas frases para meditarlas:

Y, perseverando, Abrahán vio realizarse las promesas de Dios (Heb. 6,15).

Señor Yavé, Tú eres realmente Dios, tus palabras son verdaderas, y Tú eres quien hace la promesa a tu servidor (Sam.7,28)

Las promesas del Señor son sinceras como plata purificada en el crisol, depurada siete veces. (Sal. 12,7).

El camino de Dios es perfecto, la promesa del Señor es digna de confianza. El Señor es un escudo para los que se refugian en Él (Sal.18,31).

Todo placer es instantáneo y efímero, el Señor ofrece el Paraíso, superior a cualquier placer terrenal, y eterno.

Autor:

Javier Gómez, religioso paulino

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 4/10/2013. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

Comentarios

Entradas populares de este blog

Javier Gómez Graterol: Hugh y las “feminazis”

Javier Gómez Graterol: La insólita estrategia de Playboy

Javier Gómez Graterol: Si ser cristiano es peligroso, una vida sin sentido lo es más