Javier Gómez Graterol: Cual animales heridos
Cuanto más cerca está un hombre de Dios más se humaniza, cuanto más se acerca más se bestializa. Se sabe que los animales más peligrosos son precisamente los que están heridos, y por ello son, precisamente, los animales más difíciles de curar, ya que, al no comprender que se les pretende brindar ayuda se defienden más y reaccionan más agresivamente si el tratamiento que les es dado les causa dolor.
Muchas personas alejadas de Dios suelen ser muy agresivas y/o estar a la defensiva en todo momento, suelen ser desconfiadas, amargadas y predispuestas a ver malas intenciones hasta en los actos más inocentes. Como religioso, veo constantemente personas erizarse como los gatos cuando les tocan el tema de Dios. Cuando aplico mi “sistema” de preguntas indirectas, percibo siempre heridas profundas, rencores, acumulados y mucha soledad e incomunicación.
El problema está en que sanar un alma herida puede llevar años, y muchos jóvenes, y personas de más edad, pierden valioso tiempo de su vida aferrados a su orgullo, a su dolor, engañándose a sí mismos respecto al hecho de que están bien; atentos siempre a ver que nosotros los religiosos también tenemos defectos, con cientos de excusas prefabricadas para no acercarse a Dios, y atacando duramente a la Iglesia.
El Evangelio dice que Jesús, quien no tenía defectos, fue juzgado y criticado duramente: hasta por asistir a banquetes se le acusó de comilón. Él no fue el único personaje bíblico que recibió críticas por obrar bien. La naturaleza humana es paradójica y a veces absurda: a veces, cual animal herido, ataca a quien quiere hacerle un bien, y por ello la Iglesia injustamente sufre.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 10/4/2015. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

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