Javier Gómez Graterol: El hombre: animal imitador
A pesar de lo que dicen muchos libros de psicología, encuentro a veces más sentido de las conductas que muchas veces veo a mi alrededor en libros clásicos como “El mono desnudo” de Desmond Morris (y sus demás obras), y “El mono vestido” de Enrique Nácher, ambos estudian la conducta humana a través de ver al hombre como un animal más, un mono “desnudo” o “vestido”, y le aplican criterios de zoología.
Los mamíferos somos por naturaleza animales imitadores, de hecho, se ha descubierto recientemente que tenemos células en nuestro cerebro que son imitadoras por excelencia: ayudan a que el cerebro se “programe” a través de ver la conducta emitida por los demás. Lo mismo ha pasado con experimentos aplicados a ciertos monos, y con vídeos de reproducción que se pusieron a pandas en cautiverio para que aprendiesen a reproducirse, algo así como “porno para pandas”.
Todo esto lo menciono porque, caminando por la calle y viendo algunas escenas, me provoca acercarme a sus protagonistas y decirles: ¿Sabías que la mayoría de las conductas emitidas por la televisión son hechas para entretener y no necesariamente tienen que ser imitadas o seguidas?
Imitar está en nuestra naturaleza, está demostrado que somos más imitadores en cuanto más baja es nuestra autoestima. Da lástima ver que muchos arruinan sus vidas por no tener buenos modelos a seguir y por imitar personajes inmorales o antihéroes. Cristo no es solo modelo a imitar, hacerlo desarrolla integralmente la personalidad, pero hace falta conocerle, seguirle, amarle e imitarle.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 13/5/2014. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

Comentarios
Publicar un comentario