Javier Gómez Graterol: El valor de un retiro

 

Hace poco una amiga me decía: Es bueno que el Papa le haya dicho a los religiosos que salgan a la calle, esos monjes de clausura, con estar en un convento rezando y mirando el techo nada hacen. Yo, antes de darle una respuesta “teológica” sobre el poder de la oración, le dije: ¿Quiénes fueron los que preservaron la cultura europea haciendo de copistas de cientos de miles de libros? Los benedictinos.

¿Quiénes fueron los que le dieron el amargor a la cerveza? Los benedictinos. ¿Quiénes fueron los que protegieron a los campesinos del vasallaje explotador de los “príncipes” y terratenientes de aquella época? Los benedictinos. ¿Quiénes fueron los creadores de las primeras universidades? La Iglesia, y entre sus filas, los benedictinos. ¿Quiénes ofrecen al mundo incontables obras literarias de gran envergadura? Los benedictinos.

Además de eso (aquí si empieza la teología) los monasterios benedictinos se consideran los “pulmones” de oración del mundo. Con su vida de clausura, renuncia al mundo, y constante oración hacen reparación y penitencia por sus pecados. No son ellos los únicos monjes de clausura, es solo que son ellos los que más conozco.

Una de las experiencias más sanas, positivas y renovadoras física y espiritualmente, consiste en hacer un retiro espiritual de clausura y oración por lo menos una vez al año. Si lo hiciésemos, definitivamente nuestras vidas serían mejores, más plenas y resistentes a las tentaciones y al desgaste cotidiano de nuestras rutinas.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 28/11/2013. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol


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