Javier Gómez Graterol: La Iglesia y la popularidad
Muchas personas de mi entorno se refieren a la Iglesia y a nuestro carismático Papa Francisco afirmando que si se superasen tales o cuales “atrasos” en su doctrina, la Iglesia sería más popular y no perdería tantos adeptos. Creo que usted, al igual que yo, debe estar familiarizado con expresiones como estas (de hecho, tal vez sea usted quien lo esté pensando), lo interesante es que no son nuevas, de hecho, tienen lo que lleva la Iglesia sobre el mundo.
San Pablo, en su carta a los Gálatas (1,10) ya lo decía: “Con quién tratamos de conciliarnos?: ¿con los hombres o con Dios? ¿Acaso tenemos que agradar a los hombres? Si tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo”. Como se puede ver en esta firme expresión de San Pablo, no se trata (de hecho nunca se ha tratado) de un concurso de popularidad, ni de la búsqueda de cantidad de adeptos. La historia misma ha demostrado que nada bueno sale de pretender que la Iglesia busque ser popular y no ser evangelizadora.
No se equivoque nadie entonces: Una cosa es que nuestro Papa sea carismático, y eso le haga ser popular, y otra es que él esté buscando popularidad en sí misma y agradar a todos los hombres. Jesús mismo, siendo el perfecto comunicador, hombre perfecto y sin mancha no logró agradar a todos, y eso llegó hasta extremos en los que a Él mismo le causaba asombro (Marcos 6,5-6).
Nuestro Papa Francisco no ha cambiado ni cambiará la doctrina de la Iglesia, lo que ha cambiado es la forma de exponerla, y ha sacudido a muchos con el ejemplo y la predicación para que la empecemos a poner en práctica, porque el momento es ahora, no hay otro.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 31/10/2014. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

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