Javier Gómez Graterol. La ridiculización y el radicalismo
Una de las citas más importantes de Eleanor Roosvelt es: “Nadie puede hacerte sentir humillado sin tu consentimiento”. El reciente y aterrador atentado contra Chalie Hebdo, por sus caricaturas, dice mucho de la autoestima de sus perpetradores, ya que asoma un radicalismo escalofriante, algo que hace pensar mucho sobre qué podría pasar si personas como sus perpetradores, o creencias como las que siguen, logran llegar a imponerse o a obtener el poder.
Jesús fue ridiculizado: Le abofeteó un soldado, y Él, quien predicó lo de “poner la otra mejilla”, le preguntó “¿por qué me pegas?”, resaltando con ello la injusticia de esta acción, pero no actuó violentamente. También le escupieron la cara, le coronaron de espinas y le pusieron un cetro de caña, aún así caminó hacia el calvario orando por quienes le hacían eso. Se sabe también que Jesús usó la ironía sutil como recurso humorístico en muchas de sus enseñanzas. De todo esto puede percibirse el por qué la Iglesia Católica no responde igual a como lo hacen las más radicales religiones cuando recibe sus ataques o ridiculizaciones: La Buena Nueva del Evangelio no se impone, y cuando alguien lo ha intentado hacer ha sido catastrófico.
La actitud del cristianismo es similar a la del protomártir Esteban: "Mientras era apedreado, Esteban oraba así: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.». Después se arrodilló y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado». Y dicho esto, se durmió en el Señor" (Hch 7,59-60). El cristianismo, cuando es auténtico, no necesita recurrir al radicalismo, simplemente se esparce por sí mismo mediante el amor.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 9/1/2015. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

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