Javier Gómez Graterol: Odios del primer mundo
Mientras que la cultura latina entremezcló su sangre ya desde que pisaron tierra en la Colonia, la cultura norteamericana mantuvo su segmentación en grupos bastante diferenciados. Luego de que se abolió la esclavitud en Norteamérica, muchos “negros” empezaron a prosperar más que algunos “blancos” lo que aumentó el resentimiento de algunos “blancos” que conformaron el famoso grupo Ku Klux Klan, que existe hasta hoy, e incluso tiene su página web donde vende camisetas, y difunde la pureza y supremacía blanca como “voluntad de Dios”. Una de las manifestaciones más recientes de esto ha sido el reciente tiroteo en una iglesia norteamericana por un joven supremacista de apenas 22 años.
Vemos también a un Donald Trump que muy desenfadadamente habla, sin corrección política alguna, de los problemas que les ocasionan los mexicanos (y los chinos), sus declaraciones hacen que salga a flote la xenofobia oculta de muchos resentidos contra los extranjeros, pese a que ellos son los que hacen los trabajos que los norteamericanos comúnmente desprecian. Sintomático es que, a pesar de la indignación de muchos, Trump subió de 3 a 12 % de aprobación en las encuestas.
Todo esto sin contar los grupos de supremacía tipo neonazi; cabezas rapadas; sociedades secretas; drogadicciones; sectas satánicas y demás grupos que demuestran odios latentes de esta sociedad que en cierta forma validan la frase de J. Morley: "No porque hayas hecho enmudecer a una persona la has convencido". Tengamos eso en cuenta, porque parece que nos encanta que se promulguen leyes que atacan siempre la consecuencia y no la causa. Cambiar de manos el garrote n o es la solución, por eso es que las leyes antidiscriminación no funcionan: los odios se acumulan y como ollas de vapor estallan, la felicidad por decreto es insensata. Cristo es la solución, ayer hoy y siempre (Ver Gál 3, 18).
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 2/7/2015. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

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