Javier Gómez Graterol: Primero vive, luego filosofa

Caminaba desde el supermercado a mi casa (me queda a pocas cuadras) con unas botellas de agua cuyas agarraderas empezaron a deshacerse. Un amable miembro del personal de una conocida clínica de esta ciudad se ofreció a ayudarme con uno de los paquetes cuando me vio tan enredado. Por el camino, me dijo: Esta agua es más sana, ¿cierto?

Le hablé un poco de lo que se dice del plástico que las contiene y los daños que dicen que hace, y luego, para cerrar, con un toque de humor negro, le dije: bueno... en dado caso de algo hay que morir. Él, inmediatamente cambió su tono y me dijo: No diga eso, mire, yo aquí veo gente que paga hasta cincuenta mil dólares diarios por conseguir siquiera un día más de vida.

Ante ese argumento tan contundente, experimentado en su vida misma, no tuve nada que decir. Vino a mi mente ese viejo adagio romano: “primero vive, luego filosofa”. Me había dado una gran lección de vida, alguien que ha aprendido de su rutina diaria lo valiosa que esta es, y que ha visto desfilar a un montón de personas que quizá han entendido tarde lo que realmente tiene valor en ella.

Recordé esa vieja reflexión que decía: ¿Tiene mérito que un millonario, antes de morir, deje su fortuna a la caridad? Y ahí mismo respondía: Tal vez no, si no la dio antes no tiene mérito, te aseguro que se la llevaría si pudiese llevársela consigo. Si vemos que las pirámides de Egipto contienen faraones enterrados con sus ingentes fortunas, este razonamiento tiene mucho de cierto.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 22/11/2013. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol


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