Javier Gómez Graterol: Sobre la cerveza y la censura

 


Decía Lucio Anneo Séneca “el hombre es una de las criaturas más raras que existen: la mitad de ellos censura lo que practican, y la otra mitad practica lo que censuran”. La censura siempre ha estado presente en toda sociedad, sea la que vela por la moralidad de algo o la dictatorial, como en el caso de Venezuela, que vela por acallar verdades.

Ante la censura dictatorial, se impone la creatividad y logra vencer los obstáculos. Si la censura es moral, esta nos lleva a revisarnos para saber si tal medida puede ser anacrónica y debe ser revisada, u obedece a una norma moral reconocible instintivamente por todos sin importar credos y religiones.

En el caso de la censura moral, he de decir que, mientras que en diferentes partes del mundo, muchas empresas cerveceras están promoviendo el consumo responsable con campañas geniales, (se dieron cuenta de que promover valores es rentable). Aquí se nos presenta una mediocre campaña publicitaria donde los protagonistas ubican la cerveza a la altura de sus genitales y dicen como mensaje que sin censura se es más auténtico.

Mi queja no es puritanismo rematado, ni espiritualismo de segunda, es por una campaña con dos elementos distintivos: falta de creatividad y una parafilia o perversión subyacente que hace sentir lástima por quien la diseñó. Dicen los psicólogos que detrás de todo exhibicionista hay un violador en potencia. Yo me cuidaría de quien para venderme un producto tiene que ponerlo justo al lado de sus genitales.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 8/1/2014. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol


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