Javier Gómez Graterol: Una fórmula para el cambio

 

Siempre que veo a alguien quejarse por la mala gestión de su gobierno, o por la corrupción e indolencia imperantes le pregunto: ¿Y tú rezas por tus autoridades? Con dolor y pena ajena siempre me consigo con la misma respuesta: NO, porque no me nace hacerlo.

Lo que es más doloroso es que la respuesta viene muchas veces (y eso es bastante triste) de católicos “activos”, en cuanto a que muchos de ellos pertenecen a movimientos que hacen vida dentro de la Iglesia. Para iniciar mi respuesta, siempre les remito al pasaje bíblico de la Primera Carta a Timoteo, capitulo 2, versículos del 1 al 3 que dice “Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, sin distinción de personas; por los reyes y todos los gobernantes, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agrada a Dios, nuestro Salvador”.

Siempre que inicio esta exposición procuro resaltar: “vida tranquila y en paz, con toda piedad y dignidad”, puesto que la palabra dignidad es algo que la mayoría hemos olvidado y muchos, por haberla olvidado, la hemos perdido.

Orar no es cuestión de que nos nazca, es cuestión de constancia. Jesús mismo nos mandó orar por nuestros enemigos y perseguidores (Mt 5,44) y no dijo que esto sería siempre agradable. Si de verdad queremos que todo mejore es hora de entrar en acción. Si nos unimos en la oración, y perseveramos en ella, podemos estar seguros de que lograremos el cambio.


Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 23/1/2015. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol


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