Javier Gómez Graterol: Yo decreto...
Una amiga puso en su foto de perfil esta perlita: “Yo decreto abundancia de bendiciones y gracias de parte de Dios para mi familia y los míos, sabiendo que Dios alejará de mí y de los míos todo mal y me ayudará a alcanzar prosperidad y bien”. Seguramente usted habrá visto, o tal vez puesto en su muro o enviado en cadenas mensajitos como estos, que son aparentemente buenos e inofensivos, en especial los que luego te dicen: Pásalo y recibirás una bendición o si no lo haces se morirá tu mamá esta noche (exageración mía).
El problema de estos “decretos” empiezan por algo básico: Preguntarse ¿Quiénes somos nosotros para andar decretando nada o poniéndole plazos a Dios? La Biblia nos muestra a la humilde Judit preguntándole a su pueblo: “¿Quiénes son ustedes para poner a Dios a prueba?” (Jd 8,11), y luego nos afirma que: “Ese no es el medio para atraer su misericordia; más bien sirve para provocar su ira”. (Jd, 8,12)
Este tipo de decretos son de corte Nueva Era (New Age), y hacen daño a la fe. La Biblia nos insta más bien a abandonarnos en todo momento en Dios, y aceptar de Él tanto lo bueno como lo que es aparentemente malo. Simple y sencillo: Somos nadie para andar decretando nada. Si esos decretos fuesen efectivos ¿acaso no abundarían los millonarios? Lo mismo que quien se preguntaba: ¿Por qué no se lee nunca “adivino se ganó la lotería” en los periódicos?
Debemos dejar las espiritualidades facilistas, la mejor forma de hacerlo es leer la Biblia y entender la Doctrina de la Iglesia, y la mejor forma de hacerlo es leyendo el Catecismo de la Iglesia Católica, lo demás es cuento y caminos que alejan de Dios.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 5/6/2015. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol

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