Javier Gómez Graterol: Un ejemplo de esperanza
Foto ilustrativa no tiene que ver con lo que describe el artículo

Sucedió en una conocida heladería del centro de Santa Cruz, (no digo su nombre porque, a mi modo de ver, la mejor caridad es la que se hace anónimamente, y porque debo respetar la privacidad de los implicados). Un indigente se ubicaba en una acera que ya le era “propia”. Le veía todos los días al pasar. Muchas veces vi cómo los empleados le ayudaban alimentándole, ya ahí podía percibirse algo de caridad respecto a él y de respeto a su dignidad humana.
Pasé algunos días, creo dos o tres, a mi hora acostumbrada y no le vi, sin embargo no pensé mucho en él ni en su paradero, solo noté su ausencia. Apenas un par de días atrás le vi entrar uniformado a esa heladería, llevando unas cajas ¡allí le dieron un empleo! El corazón se me arrugó por la emoción, me sentí lleno de esperanza, sentí que, como cristiano, me habían dado una gran lección de dignidad a través de ese ejemplo de caridad a este señor.
Hoy volví a verle, su mirada es diferente, creo que él mismo ha de estar alegre por sentirse útil de nuevo, porque alguien se atrevió a creer de nuevo en él y le dio una oportunidad. Estos pequeños detalles que devuelven la esperanza perdida a alguien, que nos aleccionan y nos ayudan a considerar más al prójimo, como religioso que soy, me sentí cuestionado.
En esto vi que la mano de Dios estaba presente, que a pesar de que en medio de tantas noticias rojas que parecen ir en aumento están también noticias bellas, como esta, que nos hablan de que hay gente que apuesta por la gente y nos da un ejemplo de esperanza.
Tal y como dijo el conocidísimo autor Antoine De Saint-Exupery: Lo esencial es invisible a los ojos. El mundo necesita que haya gente que crea en la gente.
Javier Gómez, religioso paulino
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 26/9/2013. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol
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