Javier Gómez Graterol: Empleando la tercera R

 

El constante vaivén que hemos tenido respecto al intenso calor y las repentinas bajadas de temperatura debe hacernos pensar a todos. Se sabe que son signo visible de las consecuencias de la contaminación ambiental. Se nos dan señales de alarma, pero preferimos vivir con la conciencia adormecida, en actitud “neutra positiva”: hago nada pero me muestro aprobador de cualquier iniciativa ecológica que se tome.

Empecemos por lo básico, saber que cada uno de nosotros deja una huella de contaminación en el mundo. Nuestra misión cristiana debe ser la de dejar el planeta mejor de lo que lo encontramos, y para ello hace falta que cada uno haga su parte. La lucha contra la contaminación comienza por nosotros mismos.

Hagamos lo posible y luego nos encontraremos haciendo lo “imposible”: Cada quien debe preocuparse por no ensuciar, poner la basura en su lugar, dejar de lado el consumismo y ver si en vez de comprar algo nuevo podemos aprovechar mejor lo que ya tenemos. Utilizar las tres R: Reducir, reciclar y reutilizar. Donar lo que no nos sirve es también una forma de reciclar: En casa solemos acumular un montón de cosas que podrían servirnos pero que ni siquiera recordamos o nos damos cuenta de que no están cuando alguien las bota por nosotros.

La fórmula para saber qué podemos es esta: si no te ha hecho falta en un año, no lo va a hacer en dos. Regalar esas cosas que tememos perder porque algún día podrían servirnos es también una forma de abandono en Dios, ya que, al dejar de lado previsiones inútiles, hacemos un manifiesto abierto de abandono en su providencia divina, compartimos y nos desprendemos de apegos materiales que nos evitan crecer en gracia y también nos ayuda a preservar el planeta.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 2/11/2015. Publicado inicialmente en El Sol de Bolivia https://issuu.com/el-sol


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