Javier Gómez Graterol: El gobierno venezolano humilla…

 

La Policía Nacional Boliviariana enVenezuela arrestó el pasado 27 de julio, a Ida Villalobos, una señora de la tercera edad y la expuso en redes sociales, cual maleante peligroso, informando su detención. ¿El delito? Robar una bolsa de detergente.

Robar es malo, no lo negamos, pero el hecho en sí se presta a una lectura muy importante: A esta policía “nacional” y “bolivariana”, no le ha temblado el pulso para exponer a una señora a la humillación pública, repito, por haber robado una bolsa de detergente para lavar ropa.

En Venezuela hay que hacer filas desesperantes para adquirir lo más básico y racionado, lo triste de hacer esto es que estas filas son un juego de azar, ya que, hacerlas no es garantía de que habrá el producto en el momento en que llegues a los primeros puestos, pues corres el riesgo de que se agote.

Si no deseas comprar haciendo filas, te toca adquirir los productos comprados a los “bachacos”, es decir, los que “bachaquean”, es decir, quienes hacen fila y luego vender a sobreprecio en el mercado negro, y sin pagar ninguna clase de impuesto ni generar empleos.

La policía, con esta acción tan brutal, emite un mensaje importante: que se siente con derecho a humillar públicamente a quien aspire a obtener más de aquello de lo que el Gobierno se siente con derecho a racionar. Un acto sin duda cobarde, mezquino y que hace que uno sienta vergüenza ajena por ellos como cuerpo de “seguridad”.

Es una especie de “vete acostumbrando a ser humillado”. Desde que este régimen se inició se ha dedicado de lleno a construir estructuras que burocratizan y entorpecen todo con la simple intención de someter a la población, hacer que se sienta humillada, se rinda y no luche, y acepte pasivamente su situación, viendo como único salvador y solución a los gobernantes de turno.

Recordemos que hace poco fueron los seminaristas que fueron desnudados y correteados los que sufrieron también la exposición a la vergüenza pública. La saña con la que se hace busca sembrar el miedo. El problema es que el hambre está haciendo que la gente lo pierda, y menos ante un gobernante tan soso como Nicolás Maduro. A diario se ven saqueos y acciones de protestas en varias partes, además de muertes y muchos atracos, no todas se notifican, por la intimidación a los medios, pero las presiones sociales aumentan y la población cifra cada vez más sus esperanzas en la activación del referendo revocatorio. Toca ver cuáles serán las últimas cartas que se jugará la oposición para ayudar a resolver este desastre. Amanecerá y veremos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 5/8/2016. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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