Javier Gómez Graterol: La cobardía mostró sus dientes...
Cual perro miedoso, acorralado y mostrando los dientes, dispuesto a morder, pero con la cola entre las piernas, el gobierno de Venezuela, cada vez más debilitado porque el hambre ha sacado de dudas a más de uno de que el modelo es un fracaso, y a otros los ha unido aún más en la idea de que debe haber un cambio, está ahora activando la represión.
Las fotografías de los seminaristas corriendo desnudos por la calle, luego de haber sido humillados y golpeados por simpatizantes del gobierno ha levantado críticas de toda especie, y varios religiosos que vivieron en carne propia los desmanes de Perón, me decían que así comenzó todo por allá y ese tipo de tratos también se vivieron en ese entonces.
No se trata solo de los seminaristas, cuyo ataque demuestra que al gobierno le estorba la Iglesia, se trata también de las protestas reprimidas, las cuales están siendo cada vez más espontáneas y cada vez más repetitivas e intensas. Venezuela está en un tira y encoje peligroso. Resaltan las noticias que más de 500 madres desafiaron el cerco militar fronterizo y lograron cruzar la frontera colombo-venezolana para abastecerse allá en Colombia, que la canciller de allá, María Angela Holguín, trató este hecho como una crisis humanitaria, acción que le ha caído al régimen venezolano como una bofetada.
Voceros del gobierno venezolano reaccionaron diciendo que los seminaristas son “guarimberos”, término utilizado para quien como medida de protesta causa trancas en las autopistas, y que este cruce de las madres fue un espectáculo mediático, ante lo cual uno, como venezolano, no puede hacer nada más que sentir pena por la pobreza espiritual y mental de sus dirigentes, y por supuesto, orar por ellos como una de las más grandes armas.
Por otro lado hay gente del gobierno que se ha mostrado más sensata y está tanto reconociendo errores cometidos en el pasado (después de muerto el burro, la paja al lado), y están revelando que se está tratando de negociar una posible renuncia de Maduro.
Vemos que el comunismo ha demostrado ser una peste dondequiera que se ha establecido. A Venezuela le toca ahora una dura etapa: jugársela todo por el todo con el referéndum revocatorio, para que se haga este año y no le sigan dando largas. Chávez, antes de llegar al poder, dijo en una entrevista que cada día morían cuatro niños por hambre en Venezuela. Hoy, en la época del hijo de su “legado”, las estadísticas dicen que mueren 28. Oremos para que Dios ayude a Venezuela.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 7/7/2016. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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