Javier Gómez Graterol: La guinda de la torta comunista en Venezuela

 

Al mejor estilo de los inicios de la revolución cubana, cuando el Che se ponía a cortar caña con los campesinos “voluntarios”, y lo único que logró fue que la producción de azúcar en Cuba se arruinase y ya jamás fuese la misma, ahora salió un decreto insólito en Venezuela.

Según este decreto, establecido en la Gaceta Oficial número 40.950, el 22 de julio de 2016, el Ministerio de Trabajo podrá establecer, de manera obligatoria, una “inserción temporal” de trabajadores de empresas públicas, privadas, de propiedad social y mixtas, en otras que se encuentren en proceso de reactivación productiva del sector agroalimentario, para ayudar a reimpulsar la economía del y los trabajadores que sean seleccionados para desempeñar los cargos inherentes en el sector, gozarán de inamovilidad laboral en la empresa para que la trabajen hasta que finalice la labor.

Es decir, que el Estado, lejos de generar empleo e impulsar las empresas que ya tiene, le quita trabajadores a las empresas que ya están, y les hace sacrificar horas hombre, para que estos vayan de mala gana a hacer un trabajo que el Gobierno les asigne en los elefantes blancos que suele crear.

No sé a quién se le ha ocurrido tan brillante idea, lo que sí sé es que de fondo tiene la diabólica intención de terminar con el aparato productivo del País, es decir, con las pocas empresas independientes que quedan.

Pensando un poco más positivamente, el hecho de que la inamovilidad laboral tenga a varias empresas con personal sobrante, porque la producción ha caído, y muchos de los trabajadores incompetentes se han hecho más incompetentes, porque se sienten amparados en esta ley, tal vez esto logre que las empresas se alivien un poco, si de verdad, como dice el decreto un poco más adelante, el Estado se hace cargo de mantener a los trabajadores y darles sus beneficios mientras trabajan para él en la asignación especial. Lo triste será cuando se lleven a los más capacitados a trabajar de mala gana y la empresa quede entonces en manos de los incompetentes.

Se sigue apretando la tuerca comunista, y cada vez que gira, el hambre se sigue afianzando. La reciente apertura de la frontera le sirvió de alivio de tensión al Gobierno, ya que la gente, como suele pasar, alivió un poco sus urgencias y por ello bajarán los ánimos por un tiempo. A cada rato se dan protestas espontáneas, pero la oposición sigue dejando pasar las oportunidades para lograr un cambio verdadero. La tensión sigue, la tuerca aprieta, amanecerá y veremos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 28/7/2016. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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