Javier Gómez Graterol: La Palabra siempre queda...
Decía Joseph Goebbels, el creador de los “Doce principios de la propaganda Nazi”, esos que muchos todavía mantienen vigentes, la frase “miente miente, que algo queda...” queriendo decir que cuando se dice una mentira y se difunde, la verdad se tardará mucho en llegar tras ella o tal vez nunca llegue a algunas partes.
Como cristianos hemos de concienciar que también vale lo mismo en sentido contrario, es decir, sería algo así como: “predica, predica, que algo queda...” y eso se debe a que, tal como dice la misma Biblia: Sólo en Dios tendrás tu descanso, alma mía, pues de Él me viene mi esperanza (Sal 62, 6).
Siempre he comentado que el único personaje bíblico que ha logrado el 100 % de éxito de credibilidad y aceptación en su mensaje es Jonás, y el libro de Jonás ¡es una novela! Ni el mismo Jesús, el perfecto Hombre, arquetipo de la humanidad, logró que su mensaje de amor llegase a todos, de hecho, murió en la cruz por culpa de aquellos a quienes no les llegó.
En mi labor de predicación a los jóvenes (y a muchos adultos) me he encontrado con el hecho de una postura de reticencia a cambiar, o una recalcitrante sordera hacia lo religioso, propia de quienes viendo no ven ni oyendo no oyen (Mateo 13,13). Aún así he hablado, empezando siempre por un enfoque filosófico de fe y razón. Muchos jóvenes han manifestado no creer o simplemente que no van a cambiar de postura, pero algo queda.
Hemos de comprender que lo que uno dice en la prédica no causará inmediatamente el efecto que deseamos, pero la Palabra de Dios es tan viva y eficaz que puede quedar por años reverberando en el inconsciente de la persona, al punto que en algún momento de la vida, el menos esperado, esta puede lograr su cometido, y de las maneras más humanamente inesperadas.
Todo esto lo digo, porque recientemente he recibido noticias de un par de jóvenes que me han manifestado su deseo de abrirse a Dios ¡años después de haberles predicado! Sí, literalmente años. Así que, si usted predica, no cuente el éxito de su predicación por lo inmediato, si lo hace, podría terminar deprimido. Tenga en cuenta que la palabra de Dios, cortante como espada de doble filo, hará su efecto cuando Dios lo tenga dispuesto y tal vez, en muchos, casos, usted no lo vea de forma inmediata. Pero algo queda...
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 2/6/2016. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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