Javier Gómez Graterol: Mi visita al Vaticano

 

Como ya lo mencioné en mi artículo anterior, es mi primera visita a Italia (espero que no sea la última) y he tenido la oportunidad, como debe ser, de visitar la Ciudad del Vaticano. Lo cual ha sido una experiencia que me ha conmovido mucho.

Visitar el Vaticano ha sido para mí reavivar mi fe en la humanidad. El Vaticano se me mostró con cada una de sus imágenes como una bellísima expresión de contacto con la búsqueda de Dios de cada uno de los seres humanos.

No fue solo ver sus maravillas, fue también ver el rostro de cientos de creyentes de todas las naciones juntarse para vivir una experiencia espiritual única. A pesar de que había muchísima gente, se sentía una paz inefable. La grandiosidad de su belleza, su sublimidad impresiona, deja sin palabras.

Viví la experiencia de ver al Papa asomarse al balcón y dar su saludo matutino, hacer una prédica para hablar de amor, de una forma que enmudece, no porque calla por ser avasalladora, sino porque se reconoce en ella que habla de amor auténtico. Luego todos recibimos su bendición.

Ante tantos problemas que aquejan al mundo es fácil dejarse llevar por el temor, por la desesperanza, porque muchas veces el mal hace tanto ruido que parece ser mayoría. Me alentó ver a tanga gente joven unida por una misma fe.

Otro rasgo que resulta alentador es ver a tanto religioso y movimiento laical junto. Vivir esto renueva en la fe y nos hace recordar que el cristiano es levadura en medio de la masa (Gál 5,9), es muy cierto que, proporcionalmente hablando, los miembros de la Iglesia somos pocos, pero ver que hay tantos jóvenes abandonándose en la gracia me hizo ver que hay firme esperanza en un futuro mejor.

Jesús es el Señor de la historia, cada una de las imágenes de los personajes que adornan el Vaticano nos lo recuerda con un silencioso pero majestuoso testimonio, cada una de sus pinturas, de la gente que formaba parte de este recorrido lo hace ver con una claridad que asombra.

El Vaticano es más que un Estado pequeño, es más que la Sede del Papa, es el corazón de la fe del mundo, así pude sentirlo, así pude vivirlo, nada de lo que podamos ver filtrado a través de cualquier medio transmite lo que se vive ahí. Siempre cuento con mi cámara fotográfica como gran aliada de lo que vivo, pero eso solo reproduce un porcentaje. Nada como sentirlo. A quien se sienta desanimado el día de hoy le dejo esto como reflexión: Ánimo, la historia no es tuya ni mía, es de Dios y así debemos verlo siempre.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 20/8/2016. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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