Javier Gómez Graterol: Trump y los héroes R

 

La sociedad norteamericana está presentando varios síntomas dignos de un estudio sociológico: Según noticias recientes, las preferencias de los juguetes infantiles se está yendo hacia juguetes más violentos y oscuros (basta ver por ejemplo la reciente noticia de que la anteriormente ingenua compañía súper famosa Lego, tiende hacia juguetes más violentos, para satisfacer al mercado); el cine está “rompiendo esquemas” con la clasificación “R” (extrema violencia) de sus héroes; está aumentando la violencia de género en la edad adolescente, aunada al fenómeno “sexting”; y Trump, con su lenguaje pendenciero sigue siendo un preocupante fenómeno para sus contrincantes.

Vimos un video viral en el que un joven norteamericano golpea a un latino y a un musulmán mientras grita ¡Trump, Trump! Y afirmar: “Por Trump... Trump va a recuperar a nuestro país de ustedes”, y la noticia de que un hombre blanco agredió a un hombre negro mientras le decía epítetos racistas, en un mitin de Trump. Irónicamente también se sabe que hay mexicanos nacionalizados que le apoyan.

¿Está la sociedad norteamericana buscando un mesías poderoso? Decía Jacinto Benavente: “Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor”. Por un lado, los superhéroes son un sueño colectivo que representa nuestra búsqueda de superar las limitaciones humanas, y también son personas que están más allá de la Ley, son admirados porque ellos pueden estar en el sistema, sin ceñirse al sistema. Por el otro, Trump encarna a alguien poderoso que gracias a sí mismo, y sin deberle cuotas de poder a nadie, ni temerle al escándalo, aspira al poder sin aplicar esa estrategia de ser “políticamente correcto” y promete aplicar todas las cosas con las que muchos norteamericanos resentidos y grupos segregacionistas y xenófobos sueñan.

Ya se ha visto en el pasado, Hitler lo entendió y lo publicó en su libro “Mi lucha”: “...la masa se inclina más fácilmente hacia el que domina que hacia el que implora, y se siente más íntimamente satisfecha de una doctrina intransigente que no admita paralelo, que del roce de una libertad que generalmente de poco le sirve”.

No se extrañe nadie de que Trump gane. La masa prefiere al que domina, aunque la Biblia nos recuerde enfáticamente: No pongas tu confianza en los que mandan, ni en el mortal, que no puede salvarte; no bien se le va el alma, vuelve al polvo, y ese día se acaban sus proyectos (Sal 146,3). Pero la masa es difusa. Debemos orar. Amanecerá y veremos.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 9/6/2016. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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