Javier Gómez Graterol: Celebración y actitud...
En mi primera celebración navideña en Perú, muchos me preguntaron, con buena intención, cómo me sentía celebrando fuera de mi país. A decir verdad, “decidí” sentirme bien. No es la primera celebración que paso fuera de Venezuela, he vivido casi cuatro años en Bolivia.
Lo que puedo decir de mi “decisión” de sentirme bien es esto: empecé por hacer inventario de lo que tengo que agradecer, también por encarar el hecho de que yo decidí optar por la vida religiosa, lo cual implica, en consecuencia, comprometerme con este estilo de vida que, si bien tiene sus exigencias, también tiene sus bendiciones, las cuales, para quien se abre a recibirlas, compensan con creces las renuncias aceptadas.
Todo estilo de vida tiene siempre una abstención de algo. La vida no es un supermercado donde podemos pasar por los pasillos eligiendo: quiero hacer esto, pero no quiero que me pase esto como consecuencia cuando lo haga, algo así como: quiero beber hasta emborracharme, pero no quiero los efectos de la resaca, quiero meterme a caminar en un callejón peligroso con un teléfono último modelo en la mano, pero no quiero que me asalten. La vida solo será perfecta cuando estemos en el Paraíso.
Agradezco también que las nuevas tecnologías me permiten saber casi que en tiempo real el cómo están los míos, por lo menos el consabido saludo navideño, y la expresión de amor a mis seres queridos, en especial a mis padres, he podido darlos.
Agradezco la gran cantidad de amigos, de expresiones fraternales navideñas recibidas, el compartir navideño, que si bien, no fue “a la venezolana” me ha permitido crecer culturalmente al ver cómo se celebra y vive en otros países.
Si bien hubo momentos de melancolía, la paz que siento interiormente me hace ver que todo es gracia, que todo es Amor de Dios, que tengo mucho por agradecer y por ello prácticamente no tengo razones para permitirme estar mal.
Sé que mi país está mal, que hay mucha gente sufriendo, pero sé que Dios está con nosotros, y que Él es dueño de la historia y sabe mejor que nadie hasta cuándo durará este proceso de depuración. Por mi parte, he de tratar de saber cuál es su voluntad para conmigo, hacer lo posible y que Él me ayude en lo imposible y que, cumpliendo su voluntad, de una forma misteriosa que Él y solo Él sabe, eso repercute en bien para los míos.
Así que últimamente he estado internalizando que ser feliz es una decisión, que la actitud ante las cosas es lo que hace la diferencia, que Dios está conmigo e ilumina mis oscuridades. Que pasarla bien es mi decisión y eso estoy decidiendo: pasarla bien a pesar de lo malo que pueda haber. Gracias a Dios por tantas bendiciones. Feliz Navidad a todos.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 26/12/2019. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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