Javier Gómez Graterol: Ceros


         Ahora Maduro ha anunciado un nuevo cono monetario, donde nuevamente maquilla la crisis venezolana, eliminando tres ceros a la moneda, esos ceros que precisamente hacen que haya cero comida en la nevera de muchos venezolanos y por ello estén comiendo basura.

Lo triste es que ya se había hablado de la simbología satánica-santera de los primeros billetes, los nuevos ya tienen una estética parecida y pueden presenciarse símbolos similares: la estrella de cinco puntas; el supuesto Relámpago del Catatumbo, fenómeno natural de mi estado natal, el Zulia, con el cual disfrazan uno de los símbolos de el gran caído: Vi a Satanás caer como un rayo (Lc 10.18), y el raro sombrero en la figura de Eliecer Zamora, el último muerto patriótico del cual decidieron perturbar su eterno descanso para obtener favores y mantenerse en el poder.

Venezuela está consagrada al Santísimo Sacramento del Altar, en el nuevo billete aparece el prócer Miranda delante de lo que parece ser una custodia del Santísimo Sacramento, tal vez haciendo una parodia negra (se sabe que los satanistas suelen parodiar a la inversa todo lo sagrado en su culto) de una custodia católica, y con quién sabe qué sacrificaron para hacer sus rituales.

Lucubraciones más, lucubraciones menos, certeza o no de lo que digo, dude usted y sea todo lo escéptico que quiera serlo. Lo que sí es cierto es que el hambre y el empobrecimiento para debilitar a los que se quedan y espantar a los que todavía pueden valerse por sí mismos sigue siendo la agenda del día. Siguen con el plan de hacer cobros en petro, nombre sospechoso por ser propio de una rama haitiana de la santería.

El hambre y la hiperinflación hacen desastres. La semana pasada atendí a un indigente con un excelente léxico, resulta que era profesor de historia, filosofía y literatura, pero caído en la indigencia. No tenía signos de estar o haber caído en las drogas, solo la cara de hambre. Lo que más duele de ser religioso es encarar a diario cientos de problemas y sentir la impotencia de saber que no puedes resolverlos todos, solo me quedó hacer el mínimo que hice por él, y orar.

No sé cuánto duraremos así, ha habido rumores de levantamientos de armas, pero la cosa no ha pasado a mayores y se percibe en el ambiente una resignada calma. Sea como sea, cada día nos hundimos un poco más y lo peor es que muchos se han resignado y están hundidos en el fatalismo. Venezuela todavía tiene potencial de salir adelante, solo que hará falta una gran campaña para levantar el ánimo y empezar a caminar para lograrlo. Dios bendiga a Venezuela, Dios bendiga a Bolivia, salgan de Evo.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 23/3/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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