Javier Gómez Graterol: Cuando el fatalismo le pega a los tuyos
Es triste para los venezolanos saber que hay familiares cercanos que están optando por irse del país, a lo desconocido, a una historia que puede terminar bien o mal, eso es comprensible. Porque de fondo, está el consuelo de que tal vez logren un mejor nivel de vida. Mi hermana, por ejemplo, vive en Noruega y ahora está feliz. Pero es aún más triste es cuando, entre los familiares que quedan, el fatalismo empieza a anidarse, y ves la desesperanza los comienza a doblegar.
Esta semana en una de mis charlas virtuales con una de mis primas que vive en otro Estado, recibí la noticia de parte de ella misma que había dejado los estudios. Lo primero que pensé fue que había sido por la situación económica. Este nuevo lapso escolar ha comenzado, en todos los niveles, con una altísima, casi escalofriante, tasa de deserción, pero lamentablemente no era por eso... me dijo: “he decidido dejar los estudios, porque eso aquí ya no vale nada”.
Tal noticia fue para mí un gancho al hígado, realmente me dolió. Que muchos jóvenes estén optando por soluciones a corto plazo en vez de aspirar a un estudio serio y formalizado, porque para ellos vale nada es sumamente serio. Sé de gente que en Cuba también optó por la misma fatídica decisión: resignarse a hacer nada, renunciar a los estudios porque para ellos eso no tiene valor. Veinte años de comunismo en Venezuela han formado ya una generación, y eso tiene un alto precio.
Se dice que lo que actualmente caracteriza a esta nueva generación de jóvenes, la más influida por los medios de masa de la historia, los llamados “milenarios” (millenials, en inglés) es el cortoplacismo, el pensar que tener una idea original los hará inmediatamente millonarios, que muchos han crecido pensando que les pasará como a Bill Gates y a Steve Job, que lograron levantar imperios tecnológicos solo por haber tenido una idea, pero sin ver el esfuerzo que ellos hicieron para llegar a donde han llegado. Ponga usted ese patrón de creencias en un país donde la estructura gubernamental busca sembrar desesperanza, y el precio será fatal.
El comunismo en Venezuela ha aumentado la cantidad de jóvenes dedicándose a la prostitución, al crimen, al narcotráfico, a la economía informal, ha hecho migrar conscientemente a sus profesionales, la gente pensante, porque le interesa dejar a los pobres en su pobreza para dominarlos mejor. Sé que mi prima no es la única que ha caído en la desesperanza. Lo más rudo es que muchos han caído en un estado en que solo ven futuro si interviene el señor Trump. Así de mal estamos. Amanecerá y veremos.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 29/9/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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