Javier Gómez Graterol: Cuando lo ideológico se hace “religioso”
Lo dijo la Biblia hace más de dos mil años y parece que fue escrito ayer: “Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas...”. (Is 5,20), hoy la propaganda ideológica está a la orden del día, está arrollando a varios que dicen ser cristianos y, aún peor, tiene en la Iglesia misma miembros que “voluntariamente” están removiendo los símbolos del cristianismo de sus ambientes, en especial de las escuelas católicas, y adoptando la perniciosa corrección política.
Está tan arraigada la propaganda que ya hasta en homilías y textos católicos empezamos a ver el lenguaje inclusivo, hubo incluso el intento, en Estados Unidos de promover un Catecismo de la Iglesia Católica con ese lenguaje, y feminazis que propusieron cambiar la fórmula de bautizo “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” por: «Yo te bautizo en el nombre del Creador, y del Redentor y del Santificador», o «Yo te bautizo en el nombre del Creador, y del Liberador y del Sustentador», ya que, según ellas es menos “sexista” y más “inclusivo”.
Esta práctica de lo “inclusivo” desdice del principio creador de dos sexos, y se hace cómplice, consciente o no, de la ideología de “género” según la cual lo propio de cada sexo no corresponde con lo biológico sino que es mera construcción social. Que miembros de la Iglesia caigan en el uso de ese lenguaje es verdaderamente peligroso, y también vergonzoso.
Adoptar esta práctica de “no ofender” a quien quiere ver ofensas donde no las hay, sino realidad, biología y corporeidad, científicamente comprobable de paso, hace pensar sobre si quienes la adoptan están pretendiendo ver el éxito de la evangelización con el número de personas que asisten a un evento, porque el éxito del cristianismo no puede medirse como la sintonía de un programa de televisión, que, mientras más audiencia tiene más exitosos es: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gál 1,10. Ver también 1 Cor 10,33; Jn 14,43).
Es cierto que la Iglesia ha caído muchas veces en el clericalismo, pero eso no se resolverá combatiendo un error con una ideología que desdibuja la identidad humana y termina haciendo daño y sembrando confusión. Como miembros de la Iglesia debemos rechazar el lenguaje “inclusivo” tanto en el área religiosa, como la educativa y evitar usarlo en lo social. La misma RAE se ha pronunciado varias veces contra este lenguaje pernicioso y ha recomendado su desuso. No le hagamos el juego a las tinieblas, seamos valientes y demos ejemplo en su rechazo.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 19/7/2019. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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