Javier Gómez Graterol: Desconcertados, pero aguardando en Dios

 

Vivir en Venezuela es cada día más duro: ayer hubo el segundo apagón en Caracas, la capital, cuyo principal medio de transporte es el metro, y la ciudad colapsó inmediatamente. El Metro de Caracas, otrora institución pionera en Latinoamérica, ahora es socialista, funciona gratis (supuestamente hasta este mes, en el cual se supone le pondrán nueva tarifa), está ahora fallo de mantenimiento, colapsa a cada rato y, para colmo de males, se ha convertido en lugar de suicidios constantes, dada la cantidad de personas que, abrumadas por la situación actual, no ven otra salida más que arrojarse a sus rieles cuando se aproxima. Es un secreto a voces convenientemente silenciado

Se vive el desconcierto de las nuevas medidas económicas del presidente: un nuevo aumento de sueldo mínimo impagable, cuyas normas de aplicación, pese a ser anunciadas, no han salido oficialmente, hasta esta fecha, en la Gaceta Oficial de la República.

Se pide a los banqueros reflejar la nueva “criptomoneda” en las cuentas de los usuarios, el Petro (nombre que según usted puede comprobar en internet, es apellido de familia haitiana practicante de vudú y santería), lo cual implica todo un trabajo informático de fondo, sin haber explicado cómo se va a transar, dado que dizque estará anclado al precio del barril de crudo y eso implica un valor que fluctúa, y que de fondo sigue atado al dólar.

Comercios y fábricas están cerrando por no poder pagar el nuevo aumento. Ayer circuló en redes sociales, vídeos (que he corroborado), de explosión por colapso y falta de mantenimiento de plantas eléctricas en el Estado Zulia. Los ciudadanos de allá sufren de falta de transporte público, y muchos deben caminar bajo elevadas temperaturas, de 38 grados en adelante y plaga de moscas y quemas de basura que afectan pulmones y contaminan la atmósfera, dado que el servicio de recolección de basura es casi nulo.

Sigue la migración masiva de venezolanos desesperados, a otros países. Aún más triste es que, ante tal realidad, Maduro ha optado por la estrategia propagandística de enviar gente a esas naciones y hacerla pasar por gente que regresa como aquél verso de El Chavo: “vuelve el perro arrepentido, con su colita entre las patas…”. Luego dan testimonio de lo mal que la han pasado estando allá y de lo mucho que han sufrido, y que fueron explotados y humillados

Se dice que hay descontento en las filas militares, que las probables nuevas medidas internacionales y una inminente explosión social pueden cambiar el panorama. La cosa es que, lo que más abunda es desconcierto. Estamos en manos de Dios, y a Él nos remitimos. Amanecerá y veremos. Oren por nosotros, nuestra gente muere por culpa del comunismo. Salgan de Evo.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 31/8/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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