Javier Gómez Graterol: Dos hermanos destructores

 

Irma y Harvey han resultado dos hermanos terribles, a su paso han dejado grandes pérdidas y muertes de las cuales hemos de sacar algunas reflexiones: 

1. Orar por el presidente Trump, para que se tome más en serio el asunto del cambio climático, tema que ha sido reticente para asimilar. 

2. No vemos a nadie “pidiendo una casita” ahora que lo ha perdido todo, ni escuchamos el “drama” de muchas naciones latinoamericanas bajo el populismo en las cuales los pobladores se quedan a la espera de que el gobierno les resuelva sus problemas, vemos gente en Norteamérica con decisión de salir adelante y amparada bajo un régimen de defensa civil y sistemas de seguridad social que les ayudan a mitigar las pérdidas y bajas al mínimo posible. 

3. Debemos orar también por Kim Jon Ung, con sus pruebas nucleares está agregándole más ingredientes tóxicos y peligrosos al caldo. 

4. Ya los ecólogos nos han venido advirtiendo de que el actual modelo de vida de no reciclar y producir en masa para botar es nada sustentable y realista, y menos en las circunstancias actuales. 

5. Es hora de repensar nuestros sistemas educativos: el cambio tiene que comenzar por las escuelas, concienciar que hace falta la educación ambiental en todos los niveles y que las generaciones actuales perciban las consecuencias que provoca la contaminación sobre la naturaleza y el equilibrio. 6. Una de las más importantes: Debemos concienciar nuestro papel como cristianos ante tanta desgracia, saber que nosotros somos responsables de la Creación, y que daremos cuenta de ella.

El Papa nos orienta en qué podemos hacer como cristianos: “El examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesión al Padre rico de misericordia, nos conducen a un firme propósito de cambio de vida. Y esto debe traducirse en actitudes y comportamientos concretos más respetuosos con la creación, como, por ejemplo, hacer un uso prudente del plástico y del papel, no desperdiciar el agua, la comida y la energía eléctrica, diferenciar los residuos, tratar con cuidado a los otros seres vivos, utilizar el transporte público y compartir el mismo vehículo entre varias personas, entre otras cosas. No debemos pensar que estos esfuerzos sean demasiado pequeños para mejorar el mundo. Estas acciones 'provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente' y refuerzan 'un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo'. Igualmente, el propósito de cambiar de vida debe atravesar el modo en el que contribuimos a construir la cultura y la sociedad de la cual formamos parte”. 

Nos toca hacerlo ahora, más tarde es pagar con la vida. Dios con nosotros.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 8/9/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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