Javier Gómez Graterol: Duras navidades
La Biblia nos narra que la primera navidad fue dura: una quinceañera, junto con su esposo, dio a luz en la más absurda pobreza, en un pesebre. Si bien es cierto que el comercialismo hizo de esta fecha una excusa para el consumismo, el comunismo ha hecho de las suyas en Venezuela para hacerla una durísima realidad.
Los precios incrementan cada semana. Sale mejor comprar y acumular lo que se pueda, porque se sabe que la semana entrante vendrá más caro y por lo tanto costoso. Más gente pierde sus empleos y come de la basura, han cerrado varias empresas. Cuando Venezuela no era comunista, las tiendas solían empezar a mostrar mercancía con motivos navideños dese la segunda mitad de octubre. En noviembre era normal ver los centros comerciales adornados con motivos navideños y luego las calles empezaban a ser adornadas y las casas. Justo ahora sigue todo como si no pasara nada.
Hay brotes pasando a epidemia de difteria y paludismo, también de sarna, o mejor dicho “escabiosis” para no hacerla tan penosa a los oídos. Quien escribe llegó, durante el tiempo que estuvo en Bolivia, a pesar 68 kg, durante los meses que estuvo en Italia 76 kg, ahora peso 62 kg.
En los pocos centros comerciales que se ha decorado algo, se ha hecho con los adornos de años pasados, que tienen visibles signos de deterioro y/o composturas cuando se les detalla, y muchas tiendas, en especial las jugueterías, lucen patéticamente vacías en sus anaqueles.
Todos en Venezuela pasaremos navidades diferentes, sea porque se han ido muchos de los nuestros, porque han muerto por inseguridad, hambre, falta de medicinas, han migrado, o simplemente porque no hay dinero para pagar los platos típicos, y si lo hay, no se consiguen los ingredientes porque algunos como las alcaparras y las aceitunas, son importados, o hay que elaborar pocos, porque todo se consigue escaso, malo y racionado, y hay otras prioridades.
El gobierno, en medio de todo, anuncia que Venezuela está de maravilla, que si hay alguna dificultad no es por ellos sino por las sanciones que les aplicaron, por la guerra económica contra el Imperio Norteamericano y sus adláteres internacionales. Todos los días hay fastidiosas cadenas llenas de mentiras que anuncian que todo es progreso y felicidad.
Decía Malba Tahan en su libro “El hombre que calculaba” que un preso anotó en una pared “nunca le hables de tu felicidad a quien es menos feliz que tú”, en casa haremos algo y lo callaremos, pero no nos dejaremos desanimar. El mejor regalo que puedes hacer en estos momentos por los venezolanos es rezar por ellos, dura, muy dura la estamos pasando. Todo porque su gobierno quiere seguir empecinado en seguir implantando el fracasado y creador de miseria modelo comunista. Dios nos ayude, oren por nosotros.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 17/11/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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