Javier Gómez Graterol: El comunismo persevera

 

De lo que se comenta como los grandes entretelones del proceso de paz en Colombia es que es la vía en que los comunistas, quienes no han logrado ni lograrán llegar al poder por la la violencia y las armas, ahora piensan obtenerlo por medio de estrategias populistas y la vía de los votos.

Como suele pasar con los comunistas, una vez que suben al poder, es difícil bajarlos de ahí, les gusta y son adictos al él. Este titular de prensa me causó sinsabor cuando lo leí: FARC “va a demostrar” que se puede hacer política al servicio de la gente y eliminará la desigualdad

Así lo afirmaron en su canal de Youtube: “Vamos a demostrar que se puede hacer política al servicio de la gente, una política que elimine la miseria, la falta de vivienda y trabajo, el sistema de salud excluyente, que limpie la suciedad de la corrupción, vamos a la política para eliminar tanta injusticia y desigualdad, vamos a luchar por más dignidad y respeto a los colombianos, especialmente para los más pobres y excluidos de nuestra sociedad. Desde la política seguiremos trabajando para construir una nueva Colombia“, es decir, las mismas promesas ilusorias y populistas con las que han arribado al poder en las otras naciones donde ahora padecen a sus mandatarios, en especial Venezuela.

Que las FARC lleguen al poder es un gran peligro, para esa propia nación y para el mundo. Muchos se opusieron a ese proceso de paz y bien sabemos que el segundo acuerdo no fue medido en elecciones luego de que perdieron el primero. En el resto del mundo están buscando llegar al poder mediante la implantación de estructuras y promoción de ideologías que buscan destruir a la familia y atomizar a los individuos. En especial, la más reciente y que más ruido está haciendo es la “ideología de género” y sus acompañante el “feminismo” de la “tercera ola” y el apoyo al terrorismo, en especial el los grupos islámicos extremistas.

Ya lo dijo Pablo VI “No se puede ser cristiano y comunista al mismo tiempo, ambas doctrinas no pueden coexistir”. Esta frase debió haber sido el gran clavo del ataúd que debió haber enterrado a una ideología tan nefasta y dañina, pero se convirtió en una especie de zombi que se niega a morir e infecta todo lo que toca. Putin y Trump son ahora los bastiones en contra de esta peste que busca extenderse. Queda al resto del mundo ver si se unen a ellos, reaccionan y se defienden, o si dejan morir sus democracias por la infección comunista.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 25/8/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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