Javier Gómez Graterol: El mejor aliado de Maduro

 

Nicolás Maduro Moros no es conocido mundialmente por su brillantez, más bien es conocido por muchos adjetivos peyorativos con los que se dirigen a él mundialmente, entre ellos el de títere del imperialismo cubano, marioneta directa de Castro. El plesbicito, y su tan denunciada movida política de la fraudulenta constituyente, de la que nadie se cree que haya obtenido tal cantidad de votos, pusieron en el tapete su gran falta de apoyo popular, de hecho, es el presidente más impopular de la historia de Venezuela hasta la fecha.

¿Qué le sostiene en el poder si es tan desastrosa su gestión? Maquiavelo decía que una de las formas más efectivas de someter a un principado es arruinándolo pero, en este caso, no se trata de eso. En estos momentos, el mayor aliado de Maduro es la pasividad de la mayoría.

Estadísticamente hablando, solo es el 2 % de la población el que se mantiene en resistencia activa, el resto está en actitud “neutra positiva”, el término técnico utilizado para explicar que “hacen nada, pero aprueban o aprobarían la idea de un cambio”. Tal y como lo han dicho algunos analistas de la idiosincracia del latinoamericano, somos caudillistas y por ello esperamos “un caudillo que tumbe al caudillo”.

Si bien es cierto que ha aumentado la presión internacional, y que se vio que el presbicito lo dejó políticamente en mal estado, la Mesa de la Unidad (MUD) a quien se le confió el mandato de negociar la salida, nos sorprendió a todos aceptando “negociar”, elecciones y cargos políticos. Entonces nos dimos cuenta de que alguien no está pensando en el futuro, sino con el “pan hoy y hambre mañana”.

Las redes sociales en Venezuela están llenas de mensajes aireados, pero pesimistas, respecto a la situación, en los cuales se sigue viendo la falta y la espera de alguien, un mesías, que asuma el cambio que todos queremos, pero del cual no queremos pagar el precio.

Maduro no es el brillante, pero Castro y su equipo sí, es él quien está aplicando técnicas arteras de psicología de masas para sembrar desesperanza, odios y pesimismo, y la oposición no ha sabido hacer su parte y le ha comenzado a seguir el juego.

Da pena por mi Venezuela, ese dicho de que, cada quien tiene el gobernante que se merece nos está calzando duramente. Veremos qué nos depara Dios en esto, hay quienes están haciendo su parte, pero mientras la pasividad siga campeando a sus anchas, esta será el mejor aliado de Maduro y de cualquier dictador que se erija en el mundo. Es una guerra que también se debate en lo espiritual, hacemos lo posible para que Dios nos ayude, oramos y tratamos de difundir mensajes de esperanza y confianza en Jesús, Señor de la Historia, pero es duro.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 4/8/2017. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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