Javier Gómez Graterol: El mensaje que he vivido en carne propia
Esta semana he estado enfermo, he pasado con diarrea y vómito desde inicios de la semana, por lo tanto la he pasado en casa. Me ha tocado ser un cristiano sufriente estos días: un cuadro viral, que se está dando en varias partes del país, según me dijo el médico que me atendió.
Luego de una ligera deshidratación que ameritó sueros, protector gástrico, y una suspensión médica (gracias a Dios todavía tenemos seguro), me tocó caminar por varias farmacias buscando los medicamentos prescritos, ya saben, con los nervios de tener ganas de ir al baño, en plena calle, y sin baños cerca. Alrededor de cinco farmacias caminé para conseguir los medicamentos: en una uno, en otra otro, en la mayoría, ninguno, y así sucesivamente.
Encontrar que un simple protector gástrico se disparó a un millón y dale, y caminar a otra farmacia mucho más modesta y conseguir el mismo medicamento, en inventario y precio viejo, a trescientos mil. Quedarme sin presupuesto, porque gasté setecientos mil quinientos,en redondeo, en tres medicinas, cuando el sueldo mínimo en Venezuela es de doscientos mil (en redondeo). Repito: el protector gástrico se disparó a ¡un millón y dale, de trescientos mil que estaba valiendo!
Mensaje conclusivo de esa mini odisea: En Venezuela ¡no te enfermes! Así de sencillo. Pero no se trata solo de no enfermarte. Se trata de que tienes prohibido vivir: el desodorante, del cual compré cuatro de una vez para tener reserva hace cinco meses, porque no se sabe si volverá cuando aparece, y valía veinte mil en ese momento, vale ahora ciento diecisiete mil. En Venezuela ¡No vivas! ¡No comas! ¡Arréglatelas como puedas, o simplemente, mejor es que te vayas o dejes de existir! El sueldo real estimado en Venezuela es de ¡seis dólares mensuales! Al cambio negro, ese mismo que propicia el gobierno para hacer sus sucios negocios y del cual culpa luego a la oposición.
Si te mueres, encontrarás que tus familiares vivirán una odisea para hacer algo tan sencillo como conseguir una urna para poder enterrarte, que es mejor optar por cremarte, especialmente si eres religioso, porque corres el riesgo de que usen tu cadáver para brujería u otros negocios.
Mientras tanto, nos agitamos en una de un inminente proceso electoral absolutamente controlado por el gobierno, y cuyo candidato “opositor” más destacado, hasta los momentos, es un pastor evangélico señalado con negocios turbios por los llamados “Panamá Papers”. Las mismas iglesias evangélicas ya están marcando distancia de tan “cualificado” candidato, y la distancia de realidades entre lo que se vive y se ve en los medios venezolanos nos desanima. Estamos en manos de Dios. Dios bendiga a Venezuela. Dios bendiga a Bolivia. Salgan de Evo.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 23/2/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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