Javier Gómez Graterol: El preocupante abortismo

 

El pasado jueves, en Venezuela, estuvo siendo tendencia en twitter #AbortoLibreySeguroparaVenezuela, luego surgió la noticia de que un grupúsculo de feminazis estuvo frente a la Asamblea Nacional exigiendo lo mismo. La primera lectura que le di a ese hecho es que, ante la inminencia de un posible rechazo de una segunda discusón de la ley del aborto en Argentina, luego de que el llamado a la conciencia del Papa Francisco ha removido más de una conciencia, al movimiento le toca jugarse una carta desesperada: jugar a dar la impresión de que es un clamor internacional. Me satisfizo ver la paliza de tuits en contra que les dieron.

En la más reciente discusión que tuve con una proaborto ella me dijo que yo no podía decir nada porque no soy mujer. Luego me dije a mí mismo: “definitivamente no entiendo a las feminazis, por un lado, cuando defienden la ideología de género, te dicen que ‘cada quién tiene derecho a ser reconocido según el género con el cual se sienta identificado’ pasándose, claro está, de manera muy pero muy olímpica a la biología, y luego, al momento de opinar sobre el tema, ¿resulta que no puedo hacerlo porque soy hombre?”.

Hablan de “persona embarazada”, también de “todes” como nuevo y burdo giro lingüístico para justificar su supuesta “inclusión”, y luego, cuando la realidad les pega en la cara, ¿apelan a que no se sabe lo que se siente ser mujer si no se es mujer? Arguyen derecho sobre el propio cuerpo basándose en arbitrios como que “si no se le ha formado el cerebro, no es humano”, porque según el arbitrio justificativo, no tener cerebro formado (pero estar en proceso vital de formación) es lo mismo que tener “muerte cerebral” que es cuando médicamente se puede decir que una persona está muerta.

Si a reduccionismos al absurdo como esos vamos a caernos, recuerdo ese viejo poema de Antonio Muñoz Feijoo: “No son los muertos los que en dulce calma la paz disfrutan de la tumba fría, muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía”, si seguimos como vamos, aceptando cualquier silogismo lógico como norma, no les extrañe que se aprueben leyes en el futuro que utilicen este argumento como justificación para mandar al otro plano a quien le resulte molesto a los mandatarios de turno.

Una parte positiva de todo esto es que, para bien o para mal, se ha suscitado la discusión, y esto puede interpretarse como un llamado a ser más activos y conscientes de nuestros principios y fe. Los cristianos de estas nuevas generaciones ya no podemos serlo sin dar razones del por qué lo somos. Debates como estos nos ayudan a asumir bien qué somos y por qué lo somos. No todo es malo, y de paso, contamos con Dios. Sigamos orantes, la pelea sigue y el mal no descansa, Dios nos bendiga.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 22/6/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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