Javier Gómez Graterol: El racismo no se resuelve cambiando de mano el garrote
El vídeo que circula por las redes de la “pelea racista” entre dos damas que van en un autobús está adquiriendo diferentes tintes, entre ellos, el más peligroso de todos: el político, puesto que es este el que últimamente ha venido atizando y agudizando el problema de fondo al ideologizar el conflicto.
Como ya lo he mencionado en artículos anteriores, el problema del racismo no se resuelve atacando las manifestaciones visibles del mismo, o sus consecuencias. Darme cuenta de los defectos del otro no me da ninguna superioridad moral sobre él. Pretender que haya leyes para coaccionar a quienes tengan manifestaciones que puedan ser consideradas como racismo lo que hace es cambiar de mano el garrote y generar una serie de problemas legales, respecto al abuso de la ley, de parte de quienes la emplearán o pedirán que se cumpla.
Los países más corruptos son precisamente los que tienen más leyes, eso siempre ha sido un paradójico hecho universal. El problema del racismo se solucionará de verdad cuando se resuelvan los conflictos sociales y los patrones de conducta mal adquiridos que ocasionan el mismo. Está demostrado que cuando un legislador pretende imponer a rajatabla una ley para erradicar un determinado tipo de conducta, siempre ha habido reacciones sociales, de resistencia pasiva o activa, que han traído consecuencias muchísimo más negativas sobre aquellos a quienes la ley pretendía favorecer, así de sencillo, la naturaleza humana es así. No porque alguien calle ante lo que dices significa que lo has convencido.
Lo más grave de todo, es que un conflicto pretendidamente resuelto únicamente por vía legal puede hacer que el odio reprimido sea “transmitido” de generación en generación y, ese odio esperará agazapado en la esfera privada para fluir y hacer su parte cuando haya un mínimo movimiento pendular o cambio de balanza en el ejercicio del poder. Ahora el comunismo manda, y como en sí mismo es un sistema fracasado, todas las acciones que hará serán para permanecer en el poder a como dé lugar, y si para ello debe sembrar odios, lo hará sin miramientos.
Habrá que ver qué pasa cuando los comunistas que están ahora salgan del poder, ¿cuán preparada estará la sociedad boliviana para asumir el futuro sin asumir la venganza como camino? El daño que los comunistas han sembrado es grave, y tal como lo dice una frase vulcana: Siempre es más fácil destruir que construir. Como siempre he dicho: La vía es Cristo (Gál 3,28), y eso se dice fácil, lo difícil es ser verdaderamente cristiano, e internalizarlo y aplicarlo. Dios nos ampare.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 16/3/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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