Javier Gómez Graterol: Emociones revueltas


       Ya por culminar el sexto mes del año, podemos hablar de un balance de todo lo que hemos hecho o falta por hacer. En mi caso, el principal punto es este cambio de país, de Venezuela a Perú. Comienzo diciendo que, Pablo de Tarso se debatió (en Flp 1,1-25) sobre el hecho de quedarse entre los suyos y evangelizar, por ver que su trabajo daba frutos, o simplemente ir a reunirse con Dios y recibir el premio prometido, para él un verdadero dilema, debido a su perenne necesidad de predicar y convertir a más personas para Cristo. Mi dilema no es tan grave: Se me ha dado la oportunidad de ejercer una experiencia apostólica, por un año, aquí en Perú y luego, hacer una evaluación en la que se contemple la posibilidad de quedarme, o volver a Venezuela.

A pesar de que como religioso de votos perpetuos pertenezco a la Iglesia, y por ello debo estar donde ella me necesite, para mí, Venezuela necesita mucha ayuda, del esfuerzo de muchos para levantarla de donde está. Sé que Dios tiene una lógica diferente del por qué debo estar en uno, o en otro sitio, a diferencia de mí, que digo querer donde estoy, pero no sé lo que Él tiene en sus planes, tanto para Venezuela como para mí, que es siempre lo mejor. Aún así no dejo de sentir ese conflicto interno de volver y ayudar o quedarme aquí, donde, dicho sea de paso, me está yendo excelentemente bien.

Adicionalmente mi situación familiar: mis padres son dos adultos mayores (pensionados), y con mi partida, solo queda mi hermano mayor en Venezuela (sin contar a mis otros familiares cercanos, léase tíos, primos etc.). Mi hermano no tiene en estos momentos una situación laboral estable, ya que, como todo el país, todo está en un eterno “veremos qué pasa”. Me dije a mí mismo que he de esperar seis meses de estadía aquí para tener una mejor perspectiva de mi situación, y poder considerar el hecho con más calma. Pido que me apoyen con su oración para discernir mejor.

La semana que viene iniciamos un nuevo emprendimiento aquí de promoción vocacional, como equipo, la Familia Paulina aquí está emprendiendo nuevas actividades para intentar captar vocaciones a la vida religiosa. Pido también sus oraciones para este proyecto.

Tengo también un revoltijo de emociones: la semana pasada paseaba al perro y, simplemente porque se me adelantó bruscamente, sentí el impulso de darle un manotazo que, de habérselo dado, lo habría lesionado por la furia que tuve, sigo preguntándome por qué tan anormal impulso. Estoy teniendo muchos pensamientos repetitivos, sobre un rencor que no he superado, y sobre la posibilidad de fallar en las nuevas cosas que estoy emprendiendo. Se supone que también iniciaré reuniones con un asesor espiritual que busqué, y con él podré ir explorando todo lo que me pasa. Oren por favor: por nosotros, para que nos vaya bien en este nuevo emprendimiento vocacional, por mí para decidir mejor, como ya dije, trabajar mi rencor no superado, y para que me vaya bien con mi nuevo asesor espiritual. Gracias y Dios les bendiga.

Autor:

Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra

Escrito el 20/6/2019. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo

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