Javier Gómez Graterol: La desconcertante seducción del comunismo
Venezuela fue advertida de lo que vendría si el chavecismo llegaba al poder, y aún así, hubo gente incrédula que respondió: “No vale, Venezuela no es Cuba”, y cuando empezaron a darse los “síntomas” de que la cosa iba a tomar el mismo camino, esa misma gente siguió en negación, eso no iba a pasar en Venezuela, y lo que se estaba dando no es comunismo, es otra cosa.
Ahora vemos en Colombia, en México, y en Bolivia a ruidosos jóvenes defensores de Gustavo Petro, Andrés Manuel López Obrador y Evo Morales, con argumentos muy similares a los que se oían en Veenzuela, y la misma afirmación: Ni Colombia, ni México, ni Bolivia son Venezuela.
La pelea se está dando ruda en Nicaragua contra los atropellos de Ortega. En Chile, Argentina y Brasil hay todavía convulsiones del paso de los comunistas por el poder y todavía hay quienes siguen amando a Bachelet, a Correa, a Da Silva, a Rouseff y a los Kirchner.
¿Venezuela, Cuba, Nicaragua, y las demás naciones comunistas o que han vivido este proceso no les bastan como ejemplo? Parece que no, y el hecho de que éste fenómeno sociológico se esté dando dice mucho del éxito que ha tenido el marxismo cultural como juego de poder e infiltración política: Se ha formado una generación de jóvenes que ha crecido en medio de la “corrección política”; presiones ideológicas de minorías que viven de victimizarse y lo más triste: crecer creyéndose con derecho a que lo merecen todo sin trabajar, y pensando que si no tienen lo que tienen es culpa de alguien.
Afortunadamente este constante giro pendular de izquierda-derecha, suele recordar a los que promueven los verdaderos valores que no deben adormilarse nunca, porque el mal nunca descansa, y de paso obra con la ventaja de que siempre será más fácil destruir que construir. ¿Qué ventaja tiene el bien? Que tarda más en construir, pero una vez que logra hacerlo, es más difícil de destruir.
Todo este desastre político, en especial el de Venezuela, ha de ser como la fiebre que da para que el cuerpo logre su salud. Quienes promueven el bien, en especial el Evangelio, tienen ahora el reto de hacer su parte por formar una generación que se replantee sus ideales y debata y luche por los mismos.
Se dice que las generaciones anteriores tenían fines, pero no medios, y que las nuevas tienen medios, pero no fines. Con los nuevos entornos comunicacionales y los ejemplos que estamos viviendo de deterioro social, es hora de que quienes afirman ser cristianos y/o promotores de la vida, la familia y demás valores que hacen fuerte a una sociedad, lo hagan más seria y concienzudamente, para luego es tarde, o luchamos por la democracia, o nos quedaremos sin ella. Para luego es tarde. Si por aquello que luchamos es bueno, Dios estará con nosotros.
Autor:
Javier Gómez Graterol, sacerdote/periodista http://cutt.ly/javiergomez Ig y X = @jegogra
Escrito el 15/6/2018. Publicado inicialmente en El Día de Bolivia http://eldia.com.bo
http://cutt.ly/javiergomez

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